viernes, 20 de octubre de 2023

Quizás el tiempo no exista, al menos no en la forma en que lo percibimos nosotros.


 

Todo apunta a que el universo podría estar configurado sobre una especie de red tridimensional a la que llamamos Espacio-Tiempo (que podría ser infinita o no) cuyos nudos de cruce constituirían los vértices de lo que podríamos llamar "Cubos de Planck", que serían las unidades más pequeñas en las que se podría dividir el espacio y que podrían ser la esencia de la atracción Gravitatoria, o incluso de la Materia Oscura. 

En el seno de esta malla espacial, y adosados a ella tridimensionalmente, existirían  los llamados Campos Cuánticos: Una especie de láminas, o capas, que tendrían diferentes grados de fluidez en función de su naturaleza; ya sea esta fermiónica (y por ello más inerciales) o bosónica, de mayor fluidez.

La energía primordial, que se dispersó cuando tuvo lugar el Big Bang, y durante el periodo inflacionario, habría impactado sobre cada uno de estos Campos Cuánticos generando perturbaciones en todos ellos, constituyendo así lo que hoy conocemos como partículas subatómicas, que serían manifestaciones de dicha energía sobre dichos campos; algo así como una especie de olas que discurrirían sobre ellos y que al interaccionar con otras olas de su propio campo y con las de otros campos darían lugar a las diferentes partículas subatómicas, las que, en última instancia y tras diferentes combinaciones, terminarán constituyendo los diferentes tipos de átomos conocidos y, por ende, toda la materia bariónica de la que estamos hechos nosotros mismos y lo que nos rodea.

Por último, sabemos que existe una especie de fuerza expansiva, que se inició también tras el Big Bang, a la que llamamos Energía Oscura, que estaría forzando a los campos cuánticos a desplazarse a través de la malla espaciotemporal, ocupando sucesivamente niveles más externos a la vez que dejan vacíos equivalentes en los niveles más internos. 

Es decir toda la materia se desplazaría, impulsada por esta Energía Oscura, a través de la malla espaciotemporal, dando lugar a lo que nosotros percibimos como "El Tiempo", que no sería otra cosa que las sucesivas ubicaciones de la materia bariónica sobre dicha malla

Este desplazamiento de la materia se produciría en saltos sucesivos a través de los Cubos de Planck, lo que daría lugar a una propensión a la dispersión en el seno de la malla espaciotemporal, es decir a la entropía, efecto que la materia viva intentará contrarrestar continuamente reordenándose a sí misma mediante la captación, canalización y aprovechamiento de la energía que encuentra a su alrededor, aunque a la postre la entropía termina diseminando la materia viva tanto que esta deja de existir cuando pierde su cohesión.

Así es que, quizás, el TIEMPO solo sería un aspecto de la evolución del espacio, y por tanto no existiría por sí mismo en la forma en que lo perciben nuestras mentes. Quizás solo existe ESPACIO, o ni eso siquiera. 


miércoles, 17 de mayo de 2023

Dualidad onda-partícula




La naturaleza de la realidad cuántica es intrigante y desafiante para la comprensión humana. Uno de los conceptos más desconcertantes de la física cuántica es la dualidad onda-partícula. Esta dualidad sugiere que las partículas subatómicas, como electrones y fotones, pueden exhibir propiedades tanto de partículas como de ondas. Se basa en el principio de la superposición cuántica, que establece que las partículas pueden existir en múltiples estados simultáneamente hasta que se mida o se observe. Cuando se realiza una medición, la partícula parece "colapsar" en una posición específica, lo que se conoce como función de onda colapsada. Sin embargo, antes de la medición, la partícula puede describirse como una onda que se propaga en el espacio, mostrando características de interferencia y difracción.
Este comportamiento contradictorio llevó a los científicos a plantear la hipótesis de que las partículas tienen una dualidad inherente. Por ejemplo, el experimento de la doble rendija demuestra la dualidad onda-partícula. Cuando se dispara una corriente de partículas, como electrones, a través de dos rendijas, en lugar de esperar dos líneas de impacto detrás de las rendijas, se obtiene un patrón de interferencia similar al que se observa cuando se pasa la luz a través de una rendija. Esto sugiere que los electrones se comportan como ondas que se superponen y luego interfieren entre sí.
La dualidad onda-partícula también se aplica a la luz. Los fotones, partículas de luz, pueden comportarse tanto como partículas como ondas. Esto se ilustra en el experimento de la doble rendija con fotones, donde se observa un patrón de interferencia cuando se pasa la luz a través de las rendijas.

Este es un enigma intrigante en el campo de la física cuántica que sugiere que las partículas subatómicas pueden exhibir propiedades tanto de partículas como de ondas, dependiendo del experimento realizado. Esta dualidad desafía nuestra intuición clásica sobre la naturaleza de la realidad y ha llevado a muchas preguntas y teorías en la física cuántica. 
Aunque aún no se comprende completamente, la dualidad onda-partícula ha sido confirmada repetidamente mediante experimentos y es un concepto fundamental para nuestra comprensión del mundo cuántico. Continuar investigando y explorando este enigma nos permitirá descubrir más secretos sobre la naturaleza esencial de la materia y la luz.