sábado, 9 de febrero de 2019

Gluones

imagen: La ciencia de la mula Francis. Naukas.

En el mundo de lo muy pequeño, en un universo en el que los humanos no podemos ver nada a simple vista, ni siquiera utilizando el microscopio más potente de todos los que se han inventado, viven los gluones.
Los gluones son un tipo de bosón o, lo que es lo mismo, un tipo portador de fuerzas del universo, que nacieron hace ahora casi catorce mil millones de años. 
Son partículas muy viejas, antes de que ellos existieran no había nada ni nadie en ningún lugar; por aquel entonces solo había silencio, oscuridad y vacío por doquier y la temperatura ambiente rondaba los mil millones de millones de grados centígrados.
Los gluones, como todos los bosones, están especializados en uno de los cuatro tipos de fuerzas elementales o interacciones que existen en nuestro universo, gracias a las cuales, los llamados fermiones (los ladrillos del universo), se unen sólidamente para conformar la materia de la que está hecha todo lo que nos rodea, desde las estrellas más grandes y los agujeros negros hasta el grano de polvo más insignificante, pasando por nosotros mismos. Estos fermiones, a su vez, se dividen en dos grandes grupos, los Quarks y los Leptones.
En su caso, los gluones son bosones portadores de la “Interacción Fuerte”, esta es la más intensa de las cuatro interacciones que existen en la naturaleza, a saber: fuerte, débil, electromagnetismo y gravedad. Por eso generan vínculos inquebrantables entre las partículas de materia que tienen la suerte de ser ungidas por ellos: Los quarks.
En realidad los gluones son como pequeñas cuerdas con un ganchito en cada extremo, que mantienen unidos a los quarks eternamente. Las parejas de quarks se mueven y vibran libremente acercándose y separándose tanto como las cuerdas de los gluones les permiten, pero si, aplicando una fuerza mayor, intentas separar a una pareja de quarks a más distancia de lo que la longitud máxima de la cuerda permite, en el instante en el que la cuerda se rompa surgirá del vacío un nuevo par de quarks que ocuparán los extremos de las dos mitades del gluón que se acaba de quebrar, por lo que siempre existirá una pareja de quarks y, precisamente por eso, los quarks no pueden existir solos, siempre han de vivir en grupos de dos o más, unidos por gluones.
Aunque todos los gluones generan interacción fuerte entre quarks, hay solo ocho tipos distintos de ellos y se diferencian unos de otros por ciertas propiedades a las que, para comprenderlas mejor, los científicos llaman carga de “color”. Así, los gluones son combinaciones de rojo, verde, azul, antirrojo, antiverde y antiazul, y forman estructuras en forma de cuerda cuyas combinaciones de carga de color pueden ser por ejemplo: rojo-antiverde, antizaul-rojo, antirojo-azul, etc.