lunes, 8 de julio de 2013

Así que todos somos reencarnaciones; aunque efímeras.


"Cada uno de los átomos que tú posees es casi seguro que ha pasado por varias estrellas y ha formado parte de millones de organismos en el camino que ha recorrido hasta llegar a ser tú. Somos atómicamente tan numerosos y nos reciclamos con tal vigor al morir que, un número significativo de nuestros átomos (más de mil millones de cada uno de nosotros, según se ha postulado), probablemente pertenecieron alguna vez a Shakespeare. Mil millones más proceden de Buda, de Gengis Kan, de Beethoven y de cualquier otro personaje histórico en el que puedas pensar (los personajes tienen que ser, al parecer, históricos, ya que los átomos tardan unos decenios en redistribuirse del todo; sin embargo, por mucho que lo desees, aún no puedes tener nada en común con Elvis Presley)."

"Así que todos somos reencarnaciones; aunque efímeras. Cuando muramos, nuestros átomos se separarán y se irán a buscar nuevos destinos en otros lugares; como parte de una hoja, de otro ser humano o de una gota de roció."

Fragmento del libro de BILL BRYSON: < Una breve historia de casi todo>. 

sábado, 6 de julio de 2013

¿Pueden los ciegos de nacimiento, experimentar sensaciones visuales?


La visión (percepción visual) tal y como la entendemos los humanos es un proceso realmente complejo que conduce a la formación de imágenes mentales que representan el espacio visual en cada momento. 

Ese espacio visual está lleno de una ingente cantidad de información, incluyendo variedad de colores, formas, movimiento o profundidad. Toda esa información es procesada por el sistema visual y analizada de forma separada por ciertas estructuras del cerebro. 

Se habla de una vía ‘visual’ (ruta seguida por la información visual) que va desde la retina (donde se encuentran los fotorreceptores) hasta el núcleo geniculado lateral del tálamo y desde aquí hasta la corteza visual primaria. Aunque existen otras vías visuales, a ésta se le identifica como la vía de la visión, es decir la responsable de la percepción visual. La formación de imágenes mentales, sin embargo, no ocurre cuando las señales nerviosas ‘llegan’ a la corteza visual primaria. Ésta es tan solo la primera etapa de procesamiento de la información visual a nivel cortical. Desde esta corteza primaria se mandan señales a otras áreas corticales (denominadas de orden superior), también ‘visuales’pero en las cuales se analizan aspectos más complejos de dicha información. 



Por decirlo de manera sencilla, en las cortezas visuales de orden superior comienza a combinarse toda la información proveniente del espacio visual (color, forma, o profundidad) para formar una percepción consciente y coherente. Para hacernos una idea más cercana a la realidad baste con decir que en primates (cuyo sistema visual es bastante parecido al de humanos) se han descrito más de 30 áreas corticales ‘visuales’ diferentes. Así pues, percibir un objeto determinado o imaginar ese objeto sin verlo implica la activación de ciertos circuitos nerviosos distribuidos a lo largo de esas áreas corticales visuales, con un patrón espacio-temporal específico. Nada parecido a la idea que tienen algunos de que el escenario visual se proyecta a modo de ‘foto’ sobre el cerebro.

Es por tanto la activación de ciertas regiones corticales la que determina la visión y, en condiciones normales, esa activación ocurre cuando los estímulos visuales alcanzan la retina y desde aquí el tálamo y la corteza visual. Esta activación es necesaria desde etapas tempranas del desarrollo para que ocurra una maduración correcta de los circuitos nerviosos y se dé una visión normal. Si no hay activación de esas regiones visuales, como es el caso de los ciegos de nacimiento, esas áreas no se desarrollan normalmente y pierden su función ‘visual’, con lo cual no se pueden formar imágenes mentales (o al menos así se pensaba).

¿Qué ocurre con aquellas áreas corticales ‘visuales’ que no reciben los estímulos visuales para los que estaban destinadas?

Los estudios de privación sensorial realizados en animales sugieren que puede existir una reorganización de los circuitos corticales implicados en el análisis de la información sensorial. Este tipo de experimento consiste en privar de un determinado sentido al animal, la visión en este caso (cerrándole los ojos, por ejemplo), en etapas muy tempranas del desarrollo postnatal. En estos experimentos se observa que aquellas regiones de la corteza cerebral que estaban destinadas a recibir impulsos de naturaleza visual, y convertirse por tanto en áreas visuales, al no ser estimuladas por señales provenientes del ojo se ven colonizadas por axones provenientes de regiones adyacentes, que están especializadas en recibir señales de otras modalidades sensoriales. Esta reorganización intermodal podría implicar que las áreas genéticamente determinadas a convertirse en áreas visuales son reconvertidas a áreas auditivas o somatosensoriales cuando hay una ausencia completa de estimulación sensorial visual.


Es probable que este tipo de reorganización de los circuitos nerviosos ocurra en aquellas personas que nacen sin ver, por lo que las otras modalidades sensoriales (tacto y audición, especialmente) disponen de una mayor superficie cortical para expandirse. ¿Es por ello por lo que las personas ciegas tienen muy ‘agudizados’ los otros sentidos? Más que probable.

Esta reorganización, sin embargo, no explicaría el hecho de la formación de imágenes mentales, aunque rudimentarias, en ciegos congénitos. Ciertamente podría conseguirse la activación de las áreas ‘visuales’ por otros estímulos no visuales (táctiles o auditivos), pero esa activación no debería conducir a la formación de imágenes. 

"Si las personas ciegas de nacimiento experimentan algún tipo de sensación visual (aunque sea en sueños), sin haber tenido nunca una experiencia visual, la explicación más probable es que ciertas regiones corticales estén determinadas para ‘formar imágenes’ cuando son activadas, independientemente de dónde provenga la señal."

Fuente:  J. C. Dávila. Profesor Titular de Biología Celular en la UMA

jueves, 4 de julio de 2013

Queismo y dequeismo. Dos errores gramaticales demasiado frecuentes.

Escribir y hablar correctamente es importante para nuestra imagen y para preservar el hermoso idioma español.

Con frecuencia encontramos ejemplos del mal uso de nuestra lengua en casi todos los ámbitos de la sociedad: en las redes sociales, en los medios de comunicación, en las intervenciones de los políticos, los deportistas, los artistas, e incluso en los llamados recintos del saber, como las universidades.

En repetidas ocasiones encontramos errores en el uso de la preposición “de”, denominados dequeísmo y queísmo.

El dequeísmo, o uso indebido de preposición con un verbo, adjetivo o adverbio que no debe llevarla, se ha convertido en un vicio muy extendido. Consiste en agregar “de” entre el verbo y la conjunción “que” cuando no se debe. Observadlo en estos ejemplos:

  • Pienso de que llegará tarde una vez más.
  • Me recordó de que lo hiciera cuanto antes.

Es evidente que en ambas sobra la preposición "de" para que sean correctas:

  • Pienso que llegará tarde una vez más.
  • Me recordó que lo hiciera cuanto antes.

Sin embargo, a veces, el afán de evitar el dequeísmo nos puede hacer caer justamente en el error contrario: el queísmo; quitar el “de” cuando se debe decir “de que”. Como se aprecia en los siguientes casos: 

  • Me enteré*que habría clase. 
  • Se quejan*que no los atienden.

Aquí es relativamente fácil identificar el error, pues estos verbos piden un “de qué”: ¿de qué te enteraste?, ¿de qué se quejan?.

El queísmo se presenta también cuando se elimina el “de” después del sustantivo, en frases que requieren la preposición, este es el error que se da con más frecuencia entre políticos y periodistas:

  • El hecho*que no haya vuelto, no significa…
  • Lo hizo a sabiendas*que es ilegal. 
  • Estamos seguros*que España saldrá de la crisis.

Cuando lo correcto es:

  • El hecho de que no haya vuelto, no significa…
  • Lo hizo a sabiendas de que es ilegal.
  • Estamos seguros de que España saldrá de la crisis.

"Con el ánimo de respetar la ortografía, ante cualquier duda hemos de consultar la manera correcta de escribir y decir una palabra o conjugar un verbo. De esta forma contribuiremos a la defensa y preservación de nuestro idioma: el español; el segundo más hablado del mundo (después del chino)."

miércoles, 3 de julio de 2013

El patrón de Airy y la "dualidad onda-corpúsculo".




Tomemos una lámpara de escritorio normal, unas cuantas piezas de cartulina con agujeros de tamaños decrecientes, y algún tipo de pantalla de proyección, como una pared blanca. Si pones la cartulina entre la lámpara y la pared, veremos una mancha brillante donde la luz pasa a través del agujero de la cartulina. Si ahora reemplazamos la cartulina con piezas que contengan agujeros más y más pequeños, las manchas de luz también disminuirán de tamaño. Pero una vez que estemos por debajo de un cierto tamaño, el patrón sobre la pared cambia desde un pequeño punto a una serie de anillos concéntricos oscuros y claros, más bien como una diana de tiro con arco. Este es el "patrón de Airy", el signo característico de una onda que se ve forzada a pasar por un agujero.
En sí mismo, esto no tiene nada de sorprendente. Después de todo, sabemos que la luz es una onda, por lo que debe mostrar un comportamiento ondulatorio.

Pero consideremos ahora lo que sucede si cambiamos un poco la configuración del experimento. En lugar de una lámpara, se utiliza un dispositivo que dispara electrones, como el que había en los televisores antiguos, y en lugar de una pared, utilizamos una placa de cristal recubierta con fósforo que se ilumina cuando la golpea un electrón. De esta manera, podemos usar esta pantalla para realizar un seguimiento de los sitios donde chocan los electrones. Los resultados son similares: con agujeros lo suficientemente pequeños da lugar al disco de Airy.


Esto tiene ahora una pinta peculiar: los electrones son partículas localizadas en puntos exactos y no se puede dividir; sin embargo, se comportan como ondas que pueden marchar a través del espacio, son divisibles, y se fusionan entre sí cuando se encuentran.

Tal vez no sea tan extraño después de todo. El agua se compone de moléculas, sin embargo, se comporta como una onda. El patrón de Airy sólo puede surgir cuando bastantes partículas se unen, ya sean moléculas de agua o electrones.

Una variante simple de los experimentos demuestra que esto no puede ser correcto. Supongamos que reducimos la salida de la pistola de electrones a una partícula cada minuto. El patrón de Airy se ha ido, y todo lo que vemos es un pequeño destello cada minuto. Dejamos que esta configuración funcione por un tiempo, grabando cada pequeño destello que se produce. A continuación, mapeamos la ubicación de todos los miles de flashes.



Sorprendentemente, no terminan con una disposición aleatoria de puntos, sino en un nuevo patrón de Airy. Este resultado es extremadamente raro. Ningún electrón individual puede saber dónde van a golpear todos los electrones anteriores y posteriores, así que no pueden comunicarse entre sí para crear el patrón de ojo de buey. Más bien, cada electrón tiene que haber viajado como una onda a través del agujero para producir ese patrón característico, después regresa como partícula para producir el punto de la pantalla. Esto, por supuesto, se trata de la famosa dualidad onda-partícula de la mecánica cuántica.


martes, 2 de julio de 2013

Victoria pírrica

Pirro, rey de Epiro.


Según la RAE, el adjetivo pírrico tiene la siguiente definición: 
"Dicho de un triunfo o de una victoria: Obtenidos con más daño del vencedor que del vencido. En una segunda acepción se describe como: Conseguido con mucho trabajo o por un margen muy pequeño."
Pirro, rey de Epiro, era un militar famoso por su dominio de la estrategia militar. En 281 a. de C., recibió una petición de ayuda por parte de la colonia griega de Tarentum, hoy Tarento, que estaba en guerra con los romanos. Pirro acudió al llamado con 25 000 hombres, y se enfrentó con los romanos en la sangrienta batalla de Heraklea, en la que obtuvo la victoria a costa de la pérdida de 13 000 soldados. 

Un año más tarde, volvió a derrotar a los romanos en la batalla de Ausculum, en la provincia de Apulia (Puglia), pero nuevamente sufrió pérdidas tan severas que el general victorioso expresó: «Otra victoria como esta y seremos destruidos». 

Desde entonces, la expresión victoria pírrica —del griego pyrrikós, 'de Pirro'— se emplea para referirnos a los éxitos cuya consecución no ha merecido la pena por haber costado grandes esfuerzos y sacrificios. O lo que es lo mismo: Es una victoria lograda con igual o más daño del vencedor que del vencido.

Con el paso de los siglos, la expresión “victoria pírrica” se mantuvo vigente en el habla occidental e incluso saliendo del ámbito bélico, pues también es empleada en el deporte o la política como sinónimo de una victoria ajustada.

Fuente: Ricardo Soca.

lunes, 1 de julio de 2013

¿Por qué todos los planetas ocupan aproximadamente el mismo plano orbital?


Las teorías sugieren que el sistema solar fue en origen una enorme masa de gas y polvo en rotación. Bajo la influencia de su propia atracción gravitatoria fue condensándose, con lo cual tuvo que empezar a girar cada vez más deprisa para conservar el momento angular.
En un cierto momento de este proceso de condensación y rotación cada vez más acentuadas, el efecto centrífugo acabó por desgajar una porción de materia del plano ecuatorial. Esta porción de materia desgajada, que representaba un porcentaje pequeño del total, formó un gran disco plano alrededor de la porción central principal de la nube. De un modo u otro (pues sobre los detalles no hay ni mucho menos un consenso general) se condensaron una serie de planetas a partir de ese disco, mientras que el grueso de la nube se convirtió en el Sol. Los planetas siguieron girando en la región antes ocupada por el disco, y por esa razón giran todos ellos más o menos en el mismo plano del ecuador solar.
Por razones parecidas, los planetas, a medida que se fueron condensando, fueron formando satélites que giran, por lo general, en un único plano, que coincide con el del ecuador del planeta.

Según se cree, las excepciones a esta regla son debidas a sucesos violentos ocurridos mucho después de la formación general del sistema solar. Plutón gira en un plano que forma un ángulo de 17 grados con el plano de revolución de la Tierra. Algunos astrónomos han conjeturado que Plutón quizá fuese en otro tiempo un satélite de Neptuno y que logró liberarse gracias a algún cataclismo no determinado. De los satélites actuales de Neptuno, el principal, que es Tritón, no gira en el plano ecuatorial de Neptuno, lo cual constituye otro indicio de algún cataclismo que afectó a ese planeta.




Júpiter posee siete satélites pequeños y distantes que no giran en el plano de su ecuador. El satélite más exterior de Saturno se halla en el mismo caso. Es probable que estos satélites no se formaran en su presente posición, en el momento de nacer el sistema solar, sino que sean asteroides capturados mucho después por esos planetas gigantes.



sábado, 29 de junio de 2013

¿Cómo sabemos que existe la materia oscura si no la podemos ver?



Todos aquellos objetos brillantes que nosotros y los astrónomos podemos ver están compuestos de materia. Sabemos que toda la materia atrae otra materia, y esta fuerza de atracción se llama gravedad. La fuerza gravitacional de la Tierra es lo que nos mantiene sobre nuestro planeta, ya que nosotros también estamos compuestos de materia. Los atletas que saltan con garrocha, los ascensores, los aviones y los cohetes deben trabajar arduamente para superar la fuerza de la gravedad. Esa misma fuerza que te sujeta a ti y a mí a la superficie de la Tierra también mantiene en sus órbitas a las naves espaciales que están en órbita alrededor de la Tierra, e incluso a la Luna. La gravedad del Sol mantiene a la Tierra y a todos los demás planetas, cometas y asteroides de nuestro Sistema Solar en sus órbitas correspondientes alrededor del Sol.

Los científicos comprenden exactamente cómo se comportan los objetos cuando son atraídos por la gravedad. Tienen fórmulas matemáticas para calcular las órbitas y el movimiento de los objetos que se están atrayendo entre sí. De esta manera pueden enviar una nave espacial para encontrarse con un cometa en particular en un momento específico, o predecir exactamente cuándo Marte estará más cerca a la Tierra.

Ahora cuando los astrónomos observan una galaxia cuidadosamente, pueden medir con qué rapidez se están moviendo las estrellas que ella contiene. Los movimientos de las estrellas son el resultado de las fuerzas gravitacionales provenientes de toda la demás materia de la galaxia. Pero éste es el problema fundamental: Cuando los astrónomos hacen la suma de toda la materia correspondiente a todas las estrellas y gases y polvo visible usando diferentes tipos de telescopios, el total no alcanza para explicar los movimientos que ellos observan. ¡Las estrellas se están moviendo a mucha más rapidez de lo que deberían hacerlo! En otras palabras, toda la materia que podemos ver no alcanza para producir la gravedad que está atrayendo las cosas. Este problema aparece una y otra vez, casi en cualquier lugar que observemos en el Universo. No sólo las estrellas en las galaxias se mueven a mayor velocidad que la esperada, sino que también lo hacen las galaxias dentro de grupos de galaxias. En todos los casos, debe haber otra cosa ahí, algo que no podemos ver, algo oscuro.


Esto podría parecer muy misterioso, pero no es difícil de imaginar. Tú sabes que las personas no pueden flotar por el aire, de modo que si vieras a un hombre haciendo eso, sabrías inmediatamente que deben haber alambres que lo están sujetando, incluso si no los puedes ver.

El nombre que los científicos le han dado al material faltante es materia oscura. Podemos ver la materia brillante, como las estrellas, pero sabemos que hay algún otro tipo de materia, debido a la manera en que ésta influye sobre la materia brillante. El fondo oscuro del espacio que tendemos a ignorar mientras disfrutamos de las hermosas vistas del cielo oscuro en realidad no está tan vacío como pudieras creer. Aunque parezca sorprendente, hay más de 50 veces más de materia oscura que de materia brillante en el Universo.



¿Pero de qué está compuesta exactamente la materia oscura? Los agujeros negros y algunos objetos demasiado pequeños para ser estrellas (por lo cual no producen luz propia) forman parte de ella. Pero todo eso puede sumar a menos de la quinta parte de la cantidad total de materia oscura que debe existir ahí afuera. Creemos que la mayor parte de la materia negra está compuesta de partículas nuevas más pequeñas que los átomos que son diferentes de cualquier otra cosa que han detectado y estudiado los científicos. Parece que la esencia misma de la mayor parte de la materia del Universo es diferente de lo que estamos compuestos tú y yo y la Tierra y el Sol.


Fuente: NASA

martes, 25 de junio de 2013

¿Por qué, al escucharnos en una grabación, nuestra propia voz nos parece más aguda?


El hecho de que tenemos la capacidad de oír por medio de la conducción de sonido a través del cráneo juega un papel muy importante en el proceso de hablar. Para entender este fenómeno veamos con algún detalle cómo hablamos.

Cuerdas vocales
Cuando al hablar emitimos un sonido nuestros pulmones expelen aire a través de la laringe. Esta ráfaga de aire incide sobre las cuerdas vocales, que tienen cierto parecido con el conjunto de cuerdas de un instrumento musical como el piano o el violín. El aire que llega a las cuerdas las excita, hace que éstas empiecen a vibrar y emitir sonidos con ciertas frecuencias características. Dos cuerdas distintas emiten conjuntos distintos de frecuencias. Sin embargo, no todas las ondas llegan a cruzar la boca. En efecto, las ondas se encuentran con ciertas posiciones de la boca y de la lengua que hacen que solamente aquellas que tengan ciertas frecuencias estén en resonancia, logren sobrevivir y salir al exterior. Las otras ondas, que no están en resonancia con la configuración de la boca y lengua, se disipan. De esta manera, por medio del cambio de la configuración de la boca y lengua tenemos la capacidad de emitir sonidos de distintas frecuencias. Así, por ejemplo, la i como la de "tinta", es un sonido de alta frecuencia o sea de tono agudo. Nótese que al producir este sonido dejamos la boca con una abertura pequeña y con la lengua cerramos más la abertura. De esta forma, la longitud de la abertura es muy pequeña y la frecuencia que deja pasar es alta. Recuérdese que la relación entre frecuencia y longitud de la abertura es inversamente proporcional una a la otra: mientras más pequeña sea la abertura mayor será la frecuencia e inversamente. Cuando producimos la letra a abrimos mucho la boca y bajamos la lengua. Así se logra que la abertura efectiva tenga una longitud grande y por tanto, la frecuencia que deja pasar es pequeña; es decir, su tono es grave.
 
Cuando las cuerdas vocales empiezan a vibrar, emiten el sonido a través de la boca al exterior. Este sonido emitido por la boca lo podemos oír cuando llega a nuestros oídos. Sin embargo, al mismo tiempo ocurre otro fenómeno: las vibraciones de las cuerdas vocales también hacen que nuestro cuerpo vibre, en particular empieza a vibrar la quijada. Estas últimas vibraciones se transmiten por medio de los huesos al oído interior. En consecuencia, cuando hablamos oímos los sonidos que producimos de dos maneras distintas: por conducción a través de los huesos y por conducción a través del aire. Una persona que nos esté oyendo hablar solamente oirá sonidos que se propaguen por el aire.

Cuando los sonidos producidos por nosotros se propagan a través del aire resulta que algunas de las componentes de baja frecuencia que contienen se pierden. Recordemos que cuando cualquier instrumento o sistema mecánico como nuestras cuerdas vocales empieza a vibrar, emite ondas no solamente con una frecuencia, la fundamental, sino que también produce ondas con frecuencias que son sobretonos de la fundamental. En consecuencia, cualquier sonido contiene un número de frecuencias, desde bajo valor hasta alto valor. Son algunas de las frecuencias de bajo valor las que se pierden en la conducción por el aire. Sin embargo, estas componentes de baja frecuencia no se pierden en la conducción a través de los huesos. Por lo tanto, al oírnos hablar percibimos estas últimas componentes que nos dan la sensación de un habla de tono grave, muy poderosa y dinámica. Cuando escuchamos una grabación de nosotros mismos, oímos que hablamos de manera muy "chillona". Esto se debe a que la reproducción no contiene algunas componentes de baja frecuencia ya que se logró por medio de propagación a través del aire. En la grabación hay preponderancia de altas frecuencias que dan la sensación de un tono más agudo. 
De igual modo, pero a la inversa, sucede cuando al hablar nos taponamos los oídos; entonces nuestra voz nos parece aún más grave y lejana porque dejamos de percibir el sonido que emiten nuestras propias cuerdas vocales y sólo percibimos las bajas frecuencias que se transmiten a través de los huesos del cráneo.

lunes, 24 de junio de 2013

Hacer el primo

La palabra 'primo', en latín, se decía consōbrīnus. El primo mayor era el "consōbrīnus primus". Con el tiempo, sin embargo, se empezó a extender esta expresión para los primos menores, y se dejó de usar el "consōbrīnus" original. Así que ahora "todos somos el primo mayor".

Una palabra derivada es 'primavera', que proviene del latín vulgar: prima y ver. A su vez el latín ver viene del indoeuropeo ver-, que se relaciona con el crecimiento y de donde vienen las palabras: verde, vergel, verano...
Por lo tanto, la palabra primavera, viene de ver primum: 'previo al verano', 'antes del verano', 'primero que el verano'.




Pero, ¿Sabías por qué HACER EL PRIMO es dejarse engañar fácilmente?

El erudito publicista Joaquín de Entrambasaguas dedicó un largo estudio al origen de esta expresión en su obra “Estudios dedicados a don Ramón Menéndez Pidal”. Allí afirma que la palabra primo con el significado de ‘persona simple e incauta’ aparece con frecuencia en el teatro costumbrista del siglo XIX y que su origen se remonta a las cartas que durante la guerra de la Independencia y a raíz de los sangrientos sucesos del 2 de mayo de 1808, dirigió el general francés Joaquín Murat al infante don Antonio y a la Junta Suprema de Gobierno de España.

Según el protocolo de la Real Casa, el rey daba el tratamiento de primo a los grandes de España en cartas privadas, pues en mayor o menor medida estaban emparentados. El mariscal francés Joaquín Murat, siguiendo el protocolo de la Corte española, llamó primo al atontado e incauto infante. Tal palabra tenía tintes de burla en estas cartas de Murat, pues Napoleón tenía secuestrados al rey Carlos IV —abuelo del infante— y a Fernando VII, futuro heredero de la Corona.

Murat dirigió una serie de escritos al infante Don Antonio y a la Junta de Gobierno de España, haciendo alusión a él con el nombre de "primo". Las cartas empezaban tal que así:“Señor primo, señores miembros de la Junta” (tratamiento que se daba a los grandes de la Nación, establecido por el protocolo de la Casa Real) formulando una serie de amenazas tales como:"Anunciad que todo pueblo en que un francés haya sido asesinado será quemado inmediatamente". En esos términos el vocablo "primo" sonaba como mofa, más aún cuando el Infante acataba sin rechistar aquellas hirientes palabras. 
El pueblo relacionó enseguida el término "primo" al carácter pusilánime y entregado del Infante y tras los siglos se acuñó la expresión que con el significado conocido ha llegado a nuestros días.

Y citando a Entrambasaguas: “Pero si ellos parecían propicios a continuar este inverosímil estado de cosas, los madrileños, los españoles, el pueblo, que no entendían de estos tejemanejes nauseabundos, no estaban dispuestos, como el Infante y sus consejeros, a hacer el primo…” El pueblo tomó el mando de la defensa de su patria y, en represalia, Murat ordenó los célebres fusilamientos del 3 de mayo. El resto es historia.



D.R.A.E.  primo, ma. (Del lat. primus).

1. adj. primero.
2. adj. Primoroso, excelente.
3. m. y f. Respecto de una persona, hijo o hija de su tío o tía.
4. m. y f. Tratamiento que daba el rey a los grandes de España en cartas privadas y documentos oficiales.
5. m. y f. coloq. Persona incauta que se deja engañar o explotar fácilmente.
6. m. coloq. p. us. Hombre de raza negra.
7. m. germ. jubón (‖ vestidura).
8. f. Cantidad extra de dinero que se da a alguien a modo de recompensa, estímulo, agradecimiento, etc.
9. f. Cantidad que el cesionario de un derecho o una cosa da al cedente por añadidura del coste originario.
10. f. En algunos instrumentos de cuerda, la primera y la más delgada de todas, que produce un sonido muy agudo.
11. f. prima tonsura.
12. f. Premio concedido, la mayoría de las veces por el Gobierno, a fin de estimular operaciones o empresas que se reputan de conveniencia pública o que interesan a quien lo concede.
13. f. Una de las siete horas canónicas, que se canta a primera hora de la mañana, después de laudes.
14. f. Primera de las cuatro partes iguales en que dividían los romanos el día artificial, y que comprendía desde el principio de la primera hora temporal, a la salida del Sol, hasta el fin de la tercera, a media mañana.
15. f. Cineg. Halcón hembra.
16. f. Com. Suma que en ciertas operaciones de bolsa se obliga el comprador a plazo a pagar al vendedor por el derecho a rescindir el contrato.
17. f. Com. Precio que el asegurado paga al asegurador, de cuantía unas veces fija y otras proporcional.
18. f. Mil. Primero de los cuartos en que para los centinelas se dividía la noche, y comprendía desde las ocho a las once.
19. f. ant. Superioridad, excelencia, ventaja, sobre otros de su clase.
20. adv. t. primeramente. U. t. c. adv. ord.

~ carnal.
1. m. y f. primo hermano.

~ cormano, na.
1. m. y f. desus. primo hermano.

~ hermano, na.
1. m. y f. Respecto de una persona, hijo o hija de tíos carnales.

~ segundo, da.
1. m. y f. Respecto de una persona, hijo o hija de tíos segundos.

a primas.
1. loc. adv. ant. Primeramente, al principio.

caer, o coger, de primo.
1. locs. verbs. coloqs. Engañar fácilmente.

hacer el ~.
1. loc. verb. coloq. Dejarse engañar fácilmente.

ser algo ~ hermano de otra cosa.
1. loc. verb. coloq. Ser semejante o muy parecido a ella.




sábado, 22 de junio de 2013

Espejismo

Es habitual, en verano, al circular por rutas asfaltadas, observar un fenómeno conocido como “espejismo”. Puede verse también en algunas playas, cuando el sol es muy intenso y la arena seca está a muy alta temperatura, tanto que nos quema los pies si caminamos descalzos sobre ella. 

Este fenómeno se presenta a la vista como si delante de nosotros, a algunas decenas o incluso hasta varios cientos de metros, cuando al mirar la arena o el asfalto caliente, tenemos la sensación de estar viendo agua a lo lejos. Pero lo que vemos en realidad no es más que el reflejo del cielo, que al ser azul claro se parece a un gran charco de agua. 




La explicación de este fenómeno, es que las capas de aire caliente (las más próximas al suelo), tienen un índice de refracción menor que las que están más lejos y por eso van curvando la dirección de la luz, hasta que el ángulo supera al límite, produciendo la reflexión total. 




Un rayo de luz reflejado por un objeto lejano que va hacia abajo, y en la dirección del observador, va experimentando refracciones sucesivas al atravesar las distintas capas de aire; su inclinación hacia el suelo es cada vez menor y, tras llegar a la horizontal, el rayo sufre nuevas refracciones, aunque esta vez hacia arriba. Así es como, tras haber descrito una trayectoria curva de convexidad dirigida hacia abajo, llega al ojo del observador, que ve en el suelo (espejismo inferior) una imagen poco neta del objeto. Ahora bien, como otros rayos de procedencia real llegan también directamente al ojo del observador, éste tiene la impresión de ver a la vez el objeto (por ejemplo, una palmera en un desierto) y, al pie del mismo, una segunda imagen invertida, como si esta palmera se reflejara en una superficie líquida inexistente. Por tanto, en las horas más calurosas del verano, la imagen del cielo parece venir del asfalto de la carretera caliente, a la vez que ésta parece mojada o encharcada para el observador.

viernes, 21 de junio de 2013

Los quilates y el oro



QUILATES

Los antiguos griegos empleaban la semilla del algarrobo como unidad de medida para pesar joyas y piedras preciosas, debido a la uniformidad de peso que le atribuían. 
El algarrobo se llamaba en griego 'keration', por lo que esta palabra se empleaba también como unidad de peso de las gemas; un keration equivalía al peso de una semilla. Cuando los árabes adoptaron esa unidad de peso, su nombre se convirtió en quirat, que en español pasó más tarde a quilate.

Actualmente, quilate tiene dos denotaciones diferentes: el quilate de joyero y el de orfebre. El primero es una unidad de masa equivalente a 1/140 de una onza, lo que representa unos dos décimos de gramo. En cambio, el quilate de joyero, que expresa la cantidad de material precioso contenida en una aleación, equivale a 1/24 del total del material o, lo que es lo mismo, un 4,167%. De esta forma, una pieza de veinticuatro quilates está constituida por oro puro, mientras que una de dieciocho quilates tiene una pureza de 75%.

El quilate indica la relación del oro con otros metales. El número máximo de quilates de oro es 24, que hace referencia a una aleación de oro de 999 milésimas. El contenido de oro en 24 quilates es del 99,9%. El oro de 24 quilates se conoce también como oro puro (oro de ley). Hay artículos con diferentes números de quilates, si bien solo unos cuantos son comunes. En España, las joyas con gran contenido en oro son de 18 quilates. Esta aleación corresponde a 750 milésimas de oro con un contenido de oro del 75,0%. 14 quilates son 585 milésimas de oro y un contenido en oro del 58,3%. El oro de 9 quilates tiene un contenido en oro del 37,2%. Las joyas con un sello de contraste de 333 milésimas contienen 8 quilates de oro y un contenido en oro del 33,4%.

En otras palabras, el quilate hace referencia a la proporción de oro puro que contiene cualquier pieza de joyería. Para definir su pureza, el peso total de una joya se divide en 24 partes iguales. Si toda la pieza es de oro puro, sin aleación con ningún otro metal, se dirá que la pieza es de oro de 24 quilates, es decir las 24 partes en que se dividió el peso total son de oro puro. Pero, por ejemplo, si resulta que al analizar la pieza esta solo contiene la mitad de su peso en oro puro se dirá que es de 12 quilates. O, si en cambio, el oro puro que contiene la pieza pesa el equivalente al 75% del peso total de la joya, sabríamos que se trataría  de una joya de oro de 18 quilates. Y así sucesivamente.


SELLOS DE CONTRASTE

Un contraste o sello de contraste es una marca que se graba en los objetos realizados con metales preciosos como garantía de su pureza. Son cincelados con un punzón en los objetos de oro, plata o platino por un taller o laboratorio oficialmente acreditado para realizar contrastes de pureza química sobre las muestras de metal. Estas marcas se estampan en lugares poco visibles del objeto y en caso de que este tenga piezas desmontables o independientes como tapa, asas, etc, deben estar presentes en cada parte de metal noble.

La normativa difiere según los países y las distintas tradiciones pero generalmente consiste en una marca indicando la pureza o calidad del metal. A esta se le pueden añadir otras como la del fabricante, la autoridad reguladora y en países como Francia y Gran Bretaña un sistema para fechar las piezas. En la actualidad hay un esfuerzo por normalizar las regulaciones en los distintos países para favorecer el control y el comercio internacional.

Si bien las primeras marcas de control se han hallado en piezas bizantinas del siglo IV, la primera normativa europea apareció enFrancia con el Estatuto de Orfebres de 1260, promulgado por Etienne Bouleau, preboste de París durante el reinado de Luis IX.

El contraste es obligatorio para todas las piezas de metal noble que tiene que ser vendidas como joya y consta de tres pequeñísimas marcas; la primera nos dice la pureza del oro, por ejemplo 750 (750 milésimas), nos indica que el oro tiene 18 quilates, la segunda marca nos indica el laboratorio oficial donde se ha hecho el análisis de su pureza y la tercera marca es la del artesano, (para ver los contrastes, hay que utilizar una pequeña lupa de 10 aumentos mínimo)

En muchos casos y con el fin de ahorrar el impuestos estatales, costes de análisis y otros costos, se venden algunas piezas sin contrastar o sólo llevando el contraste del artesano. Esto en teoría no está permitido por la ley, pero en el caso de que el comprador lo acepte por total confianza con el vendedor, debe exigirle una pequeña rebaja en el precio y no estaría mal que disponga de una "piedra de toque", para poder comprobar personalmente la calidad de la pieza que ha comprado.
La ley nacional de la mayoría de los países exige que las piezas de oro estén marcadas e indiquen los quilates y la pureza del metal. En otros países, la ley exige que una parte imparcial, en general una Entidad Certificadora, examine todas las alhajas y les brinde su aval. De acuerdo con la página web World Gold Council, la marca de la Entidad Certificadora, incluyendo los quilates o la pureza, y el símbolo del fabricante conforman el sello de contraste.

La marca de contraste muestra el grado de pureza de los metales preciosos. Mientras que las piezas de joyería tienen casi siempre una marca de contraste, los lingotes y monedas rara vez la presentan. Mediante el contraste se reconoce de qué material está hecho el objeto marcado con él. En España, Alemania, Austria y Suiza y en casi todos los países europeos la marca de contraste es una garantía de pureza.

Los sellos de contraste se han utilizado en Inglaterra y Francia como indicadores de la pureza o la calidad de los artículos hechos de metales preciosos desde el siglo XIV. La mayoría de los demás países europeos también utilizan sus propios sellos. El sello garantiza que la joya en cuestión contiene en efecto oro. Asimismo, los sellos en las alhajas antiguas le pueden brindar a un experto información acerca del país de origen y la fecha de fabricación de la pieza. Puedes consultar fuentes impresas o en línea para identificar los diferentes sellos de contraste. Sin embargo, antes de comenzar, es importante que comprendas de dónde vienen las marcas, qué significan y qué incluyen.

El término que se utiliza para designar a estos sellos de contraste en inglés, "hallmark", proviene de London's Goldsmith's Hall of the Worshipful Community of Goldsmiths, donde se crearon los sellos de contraste en Gran Bretaña. Ya en el siglo XIII, los ingleses habían introducido un sistema legal de marcación. Los sellos originales representaban solamente la pureza del metal, y con el tiempo, a medida que el sistema fue avanzando, se añadieron otros tipos de marcas.

Los sellos de contraste británicos incluyen una marca de pureza, el sello de una entidad certificadora, una letra que representa la fecha y, en general, la marca del fabricante (el orden de todos estos símbolos es arbitrario). Entre 1798 y 1975, se utilizaba una corona además del indicador de quilates (que se abreviaba "c" o "ct" por su nombre en inglés) para representar la pureza del oro. En Escocia, se utilizaba un cardo en lugar de una corona. Entre 1798 y 1854, solo las piezas de 18 y 22 quilates eran legales y susceptibles de ser marcadas con sellos de contraste. Entre 1854 y 1932, se añadió la pureza representada en miles. Sin embargo, el sello de contraste francés, que es más habitual, es el más fácil de reconocer. Se trata de la cabeza de un águila, que se utilizó desde 1838 e indica la presencia de oro de 18 quilates, de acuerdo con el sitio web Modern Silver Magazine.

Un aspecto complejo del sistema de sellos de contraste de Gran Bretaña es la utilización de letras que representan fechas para determinados ciclos de sellos en los diferentes lugares. Las letras comienzan con la "A" y continúan hasta la "Z" (aunque, en algunos casos, no aparece la letra "J" o la enumeración no continúa hasta la "Z"). El estilo de letra, la forma y el fondo son diferentes en cada ciclo. A fin de poder interpretar las letras que representan las fechas, puedes consultar una edición de bolsillo del libro "British hallmark". De acuerdo con Modern Silver, solo necesitas determinar el lugar donde fue certificado y buscar la letra en el cuadro que corresponde a esa ciudad.


Marca de contraste en oro (sello)

SelloQuilatesPorcentaje de oro de ley
3338 quilates33,30 %
58514 quilates58,50 %
75018 quilates75,00 %
99924 quilates99,90 %


Marca de contraste en plata (sello)

SelloPorcentaje de plata de ley
75075,00 %
80080,00 %
83583,50 %
90090,00 %
92592,50 %
99999,90 %

Objetos sin marca de contraste (sin sello)

Los objetos no marcados con un contraste puede también estar hechos de oro o plata de alta calidad. Antiguamente muchas joyas de oro no se marcaban para evitar los aranceles en la importación. 



¿CÓMO SABER SI ES ORO?

Inspección visual

Lo primero que debes hacer para comprobar si la pieza es de oro es examinarla con cuidado. Busca señas que identifiquen que es oro genuino.
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    Inspecciona la pieza y busca marcas oficiales. Un sello oficial debería indicar la pureza del oro (1-999 ó .1-.999) o los quilates (10K, 14K, 18K, 22K ó 24K). Cualquier pieza que contenga menos de 10 quilates no se considera oro genuino, pues contiene menos del 40% de oro. Si usas una lupa te será más fácil.
    • Una pieza antigua pudiera haberse desgastado y no mostrar marcas oficiales.
    • Las piezas falsas también suelen tener marcas para que parezcan auténticas. Quizá hagan falta más comprobaciones.
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    Busca señales de decoloración. Es importante comprobar si la pieza está perdiendo el color, especialmente en las zonas donde sufre más rozamiento y desgaste (Como los bordes)
    • Si el oro parece estar desgastándose y se ve otro metal por debajo, probablemente lo que tienes entre manos está simplemente bañado en oro.

La prueba de la mordedura

Seguro que has visto en alguna película cómo un buscador de oro muerde una pepita de oro para comprobar si es real. También hemos visto cómo los ganadores en las olimpiadas muerden la medalla cuando la reciben.
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    Muerde la pieza de oro.
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    Sigue mordiéndola por un poco de tiempo, quizá un par de minutos. Esto permite que tu saliva interaccione con el oro y lo ablande.
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    Examina la pieza para ver si han quedado marcas. En teoría, el oro real debería mostrar marcas de la mordedura. Cuanto más profundas sean las marcas, más puro es el oro.
    • Esta prueba no es muy recomendable, pues pudieras dañar tus dientes. Además, el plomo es aún más blando que el oro, y una pieza de plomo bañada en oro pudiera parecer oro real.

La prueba del imán

Esta prueba es sencilla, aunque no es completamente certera para determinar si la pieza es de oro puro. No se debe usar un imán pequeño como el que se coloca en la refrigeradora. Es mejor usar uno potente como el de un altavoz de una radio, un bolso de mujer o los que venden en las ferreterías.
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    Acerca el imán al objeto que quieres comprobar. El oro no es un metal magnético, así que si el imán lo atrae, o se pega fuertemente, es oro falso. De todos modos, el que no reaccione a la atracción del imán no significa que sea oro puro, pues se pueden usar otros metales no magnéticos para hacer piezas de imitación.

La prueba de densidad

Hay pocos metales que sean más densos que el oro. La densidad del oro puro de 24 quilates es aproximadamente de 19.3g/ml, lo que es mucho más que la mayoría de metales. Medir la densidad de la pieza puede ayudarte a saber si es oro o no lo es. Como regla general, cuanto más densa sea la pieza, más puro es el oro. Esta prueba no debería realizarse con anillos u otros objetos que tengan joyas engarzadas. Lee la sección Advertencias para encontrar información importante respecto a la prueba de densidad.
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    Comprueba el peso de la pieza. Si no tienes tu propia báscula de precisión, o una balanza, puedes pedir en una joyería que pesen la pieza y, normalmente, lo harán gratis.
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    Llena una probeta con agua.
    • Es muy útil que la probeta, o el recipiente transparente que uses, tenga una graduación en mililitros. Así te será más fácil hacer la medición para esta prueba.
    • No importa la cantidad de agua que uses en el recipiente, mientras pueda cubrir la pieza. El agua subirá de nivel cuando sumerjas la pieza.
    • Es muy importante averiguar el nivel exacto del agua antes y después de sumergir la pieza.
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    Sumerge la pieza en la probeta. Anota el nivel de agua, y calcula la diferencia entre el anterior y el nuevo en mililitros.
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    Usa la siguiente fórmula para calcular la densidad. Densidad= Masa / Volumen de agua desplazado. Un resultado cercano a 19 gramos/ml indica que la pieza es de oro real, o de un material con una densidad muy similar a la del oro. Aquí tienes unos ejemplos prácticos.
    • La pieza pesa 38gr y desplaza 2 mililitros de agua en la probeta. Usando la fórmula de masa (38g) / Volumen desplazado (2ml), el resultado es 19g/ml, lo cual está muy cerca de la densidad del oro.
    • Ten en cuenta que las diferentes calidades de oro tienen diferente densidad en g/ml:
    • 14K – 12.9 a 14.6 g/ml
    • 18K amarillo – 15.2 a 15.9 g/ml
    • 18K blanco – 14.7 a 16.9 g/ml
    • 22K – 17.7 a 17.8 g/ml

La prueba de la cerámica

Esta es una manera sencilla de comprobar si la pieza realmente es de oro. Ten en cuenta que el objeto pudiera arañarse.
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    Consigue una pieza de cerámica sin cristalizar (vitrificar). Puedes comprar una pieza cualquiera de cerámica para el suelo en una tienda de construcción.
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    Frota el objeto contra la cerámica. Una raya negra indica que la pieza es de oro falso. Si la raya es dorada, el oro es de verdad.

La prueba con Ácido Nítrico

¿Has oído la expresión “prueba ácida”? Pues viene de esta prueba, que es excelente para saber si lo que tienes entre manos es oro de verdad. De todos modos, conseguir el ácido es difícil, y hay riesgos de seguridad al hacer esto en tu casa. Por eso, deberías pensar en pedirle a un joyero cualificado que realizara esta prueba por ti.
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    Coloca el objeto de oro en un recipiente pequeño de acero inoxidable.
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    Pon un poco de ácido en el recipiente y observa si hace reacción.
    • Si la reacción resulta en un líquido verde, el objeto es de un metal básico o solamente bañando en oro.
    • Si el color resultante es blanquecino, la pieza muy probablemente es de plata bañada en oro.
    • Si no hay ninguna reacción, quiere decir que la pieza es de oro genuino.